«Salir de mi entorno habitual me ha hecho cambiar como persona»

Abril Sarabia, nuestra alumna de Año Académico en Irlanda, nos cuenta su experiencia en este programa que empezó siendo por unos meses, y a los pocos días, supo que quería quedarse el resto del año. Es una oportunidad única que ha hecho que tanto ella, como otros estudiantes, aprendan, no solo inglés, sino además otros valores esenciales para el día a día: tolerancia, respeto, amistad, compañerismo y convivencia. Nos alegramos mucho de que hayas disfrutado y aprovechado tanto este curso escolar.

¡Mirad la de cosas que nos ha contado!:

 

Sin duda, en este año he aprendido muchas cosas. He cambiado tanto mi forma de ser, como la forma de mirar las cosas hacia el futuro y afrontar circunstancias.

Una cosa que he podido descubrir es hacía qué camino quiero dirigirme a la hora de estudiar una carrera. El inglés cada vez me gusta más, y durante este año he podido observar el procedimiento de mejora hasta llegar al punto de poder hablar perfectamente, poder leer sin la necesidad de traducir palabras y poder escuchar y entender perfectamente, tanto a la gente irlandesa como la televisión.

Una cosa tengo clara, y es que, si de verdad quieres aprender un idioma, la mejor manera es yendo a los países donde su primera lengua es la que tu quieres aprender. 

Yo vivía en las afueras de un pequeño pueblo llamado Monaghan, esta casi en la frontera de Irlanda del Norte, y a solo una hora y media de Dublín centro, por lo tanto, algún que otro fin de semana íbamos allí con los amigos a pasar el día.

Estar en otro país con una familia que no conoces de nada, con tus amigos y padres lejos de ti y que además no hablan tu idioma, puede sonar bastante duro, pero una vez estas allí, te quedarías para siempre.

La verdad es que yo en ningún momento estuve nerviosa hasta que llegué a Irlanda, el primer día conocí a mi familia, y todo iba muy bien, aunque las cosas se complicaron un poco y no me sentía a gusto con mi familia. Así que, fueron unas semanas que estaba un poco agobiada, pero hablé con la agencia y al final me cambié de familia, y fue lo mejor que pude hacer. Tenía miedo de cómo me mirarían o me hablarían cuando la familia se enterase de que me quería ir, pero fue todo lo contrario a lo que me imaginaba, fueron muy educados y se despidieron bien.

Cuando llegué a la nueva casa, los nervios que no había tenido los tuve allí, pero la familia se porto super bien desde el primer momento. Tenia una hermana de mi edad, se llama Sophie, pasábamos mucho tiempo juntas, y siempre me trato como una hermana.

En la casa también tenia un hermano, dos años mayor que yo, que se llama Marc. Noel, el padre, es muy deportista, y a mí que me encanta el deporte siempre hablábamos de esos temas. Y la madre, Cathy, que si tenía algún problema tenía toda la confianza del mundo para contárselo. Y sí, es lo que digo yo, cómo puede ser que en solo 9 meses puedas coger confianza e incluso llegar a echarlos de menos.

Los irlandeses no es que salgan mucho de casa, a la inversa de nosotros que estamos siempre fuera, pero la madre si quería ir al gimnasio o salir no tenía ningún problema en llevarme. Mi casa no estaba en el centro, pero tampoco lejos del pueblo, y mi madre trabaja en el pueblo, así que en el tema de desplazamiento no ha sido un obstáculo.

El colegio era muy diferente al de España, pero en las clases no fue nada difícil adaptarse. La parte que más me costó fue socializarme con la gente de allí, ya que tienes que ser tú el que tienes que ir hacia ellos, pocos se te acercarán. Pero esto me ayudo a no tener vergüenza a la hora de conocer gente y a ser mas sociable, y ahora mismo tengo mas confianza con algunos de ellos que con amigos que conozco de toda la vida.

Los profesores eran muy agradables y te lo facilitaban todo cuando en alguna asignatura no entendías algo. Lo que más me gusto del colegio era la comodidad de llevar uniforme.

Y, por último, quiero decir que mi estancia tenía que ser de 3 meses, pero no tardé ni dos días en decirle a mis padres que me quería quedar un año, y no me arrepiento para nada.

Quiero animar a todos aquellos que les gustaría ir, pero que por miedo no quieren. Que es una experiencia única en tu vida. Y de los momentos malos que tú te tienes que espabilar, de esos momentos son los que te hacen cambiar como persona. Porque sinceramente vuelvo nueva, soy una Abril diferente a la que se fue.  

Por último, quiero destacar y definir mi experiencia en Irlanda como una oportunidad de cara al futuro. He vuelto mas motivada para seguir estudiando este idioma, y con mil ganas de conocer más mundo.

 

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