La idea de alojarse en una familia anfitriona durante un curso de verano o un programa de año académico tiene una gran cantidad de ventajas, destacamos las más importantes:

  • En el contacto diario con los miembros de la familia ayudará al estudiante a enriquecer los conocimientos sobre la cultura y las costumbres locales de su país de destino.
  • Mejorará el idioma, pues el participante se tendrá que esforzar necesariamente para hablar con la familia, preguntando constantemente y poniendo en práctica lo aprendido en clase en situaciones reales del día a día.
  • Aumentará la confianza del estudiante en su conocimiento del idioma, lo que repercutirá en ganar seguridad e independencia.

No existe un prototipo de familia anfitriona

Probablemente la familia anfitriona con la que convivas difiera mucho de la tuya, tanto en los miembros que la componen como en el tipo de vivienda, horarios, alimentación…, así como en normas y costumbres.

Por ello, no es posible hablar de un prototipo de familia anfitriona en particular, sino que caben muchas variantes. Puede ser tanto una pareja, como una familia monoparental (compuesta sólo por una madre o padre), de cualquier edad, con un hijo o con varios (mayores, de la edad o que no vivan en la casa,…) o simplemente no tener hijos. Hay familias que son divorciados o separados y otras de religiones diferentes a la nuestra. Pero lo que se tienen que tener presente es que estos aspectos no van a influir en el afecto, ayuda, compresión y bienestar que van a proporcionar a los estudiantes.

Consejos para la convivencia en familia:

  • No esperes que tu familia anfitriona dé el primer paso. En el extranjero las familias no van a ir detrás de ti.
  • Date tres días ante cualquier problema, te ayudará a relativizar esa preocupación y probablemente desaparezca sola.
  • Recurre al monitor. Si necesitas ayuda y tienes algún problema con la familia compártelo con el que es tu apoyo allí, el monitor del curso (en el caso de un programa de verano) o tu coordinador (en el caso de un año escolar). Estas figuran están ahí para ayudarte en cualquier momento que necesites.
  • Ten en cuenta que por lo general la vida de las familias en el extranjero es más “casera” que la que llevamos en nuestro país. Por tanto, la televisión, la lectura, las actividades de casa y los “hobbies”, juegan un papel muy importante en la relación familiar. En todo caso, siempre deberemos intentar acomodarnos a su forma de vida.
  • Es importante causar una buena primera impresión. Durante el transcurso de la estancia, se trata de ser amable y de “ganarse a la familia” con pequeños detalles de simpatía y disponibilidad: hacer la cama y tener la habitación ordenada, comentar las incidencias cotidianas, aceptar de buen grado las comidas aunque sean diferentes, ayudar, por ejemplo, en la recogida de la mesa, mostrar cariño hacia los niños de la familia, si es que los hay, o tratar bien a los animales… A menos que se especifique otra cosa, las familias se encar­gan de lavar la ropa que no necesite tintorería.
  • Y por supuesto haz conocedora a tu familia anfitriona de todos tus planes.

Las familias con experiencia suelen comentar los temas esenciales de la convivencia al comienzo de este tipo de programas. Si no fuera así, nuestro consejo es que, en cuanto antes, se hable sobre ellos con la familia. Se trata de comentar asuntos como los siguientes:

  • Formas de tratamiento.
  • Situación del baño y “ritmo de duchas” (procurar no interferir en el ritmo de la familia, sino integrarse en él).
  • Horarios de comidas.
  • Lavado de ropa.
  • Horas de llegada por la tarde/noche.
  • La mayoría de las familias tienen mascotas en sus casas. Por razones de alergias o fobias, los estudiantes deberán especificar que desean cursar su programa en el extranjero con una familia que no tenga animales.
  • En cuanto a la comida, si el estudiante necesita algún tipo de dieta especial por motivos de salud, éste debe informarlo previamente.
  • Los participantes han de asumir que la cocina foránea es diferente a la nuestra y deberán realizar un ejercicio de adaptación, también en este sentido.
  • Los modales y la cortesía (muy importante, sobre todo para el Reino Unido e Irlanda) Al principio se deberá tratar a la familia como Mr. o Mrs. (Sr. o Sra.) y a continuación el apellido. Normalmente pe­dirán que les llame por su nombre de pila pero no hacerlo si no hay una invitación directa.

¿Qué te han parecido nuestros consejos? Ahora ya estás un poco más preparad@ para saber cómo convivir con una familia anfitriona en el extranjero.

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