“Mi familia y amigos estadounidenses me están dando tanto que no sé cómo agradecérselo”

Marco Antonio nos cuenta cómo está viviendo algunos aspectos de su año académico en Estados Unidos, una experiencia que le está sirviendo para madurar, aprender y vivir algo inolvidable.

Familia

Mi año académico se está desarrollando en Glasgow, un pequeño pueblo al norte de Montana, pegado a Canadá. Mi familia es fantástica, encantadora, amable y divertida, con ellos he podido hacer actividades diferentes a las que hago en España, como ir a pescar sobre hielo, por ejemplo. Además, al ser un estado situado al norte del país, durante gran parte del año hace mucho frío (hasta 45 grados bajo cero algunas veces) y nieva bastante. Mi familia me ha enseñado a aprovechar esto para hacer muchas actividades, como esquiar, hacer snowboard o montar en moto de nieve.

Otra de las cosas que más le gusta hacer a mi familia es viajar, desde que llegué a Estados Unidos he conocido con ellos hasta cinco estados diferentes, ¡incluso fuimos a Florida por Navidad!

High School

El primer día de instituto eres el centro de atención y te sientes un poco asustado y nervioso, pero poco a poco te vas animando a hablar con la gente y a hacer amigos. Además, al apuntarme a fútbol americano la cosa mejoró bastante, hice un montón de amigos, conocí a mucha gente y empecé a relacionarme mucho más.

La gente es muy educada y amable, siempre se preocupan de que estés a gusto. Con el paso de los días los amigos que iba haciendo me invitaban algunos fines de semana a su casa a jugar a la X-Box o a ver una película, por lo que cada vez fueron surgiendo más planes.

Uno de los eventos más importantes que hay en el instituto es el Prom, un baile al que todo el mundo va muy elegante (esmoquin los chicos y vestido las chicas). Ese día todo el mundo te hace un montón de fotos y acabas bailando en una discoteca que prepara el instituto. Para asistir tienes que invitar a una chica a ir contigo al baile, en mi caso invité a una chica bastante guapa y que me gustaba.

Deporte

Como comentaba antes, el primer deporte que practiqué en Estados Unidos fue el fútbol americano. Al llegar con la temporada empezada solamente pude jugar ocho partidos con mi equipo, pero como en España jugaba al fútbol era bastante bueno tirando balones con el pie, así que pude salir de titular los últimos partidos.

Me ha fascinado cómo se desarrollaban los partidos en el instituto. El campo está en la parte de atrás y las gradas se llenan en cada partido, se extiende la bandera de Estados Unidos y se canta el himno antes de empezar. Además, las animadoras y la mascota del equipo no paran de animar durante todo el partido.

Cuando terminó la temporada de fútbol americano jugué unas semanas al baloncesto, pero tuve que dejarlo tras un mes porque no tenía mucho tiempo para estudiar y hacer los deberes. Aún así, voy con mis compañeros a ver los partidos y a animar a nuestro equipo.

También me ha dado tiempo a practicar atletismo y probar las disciplinas de lanzamiento de jabalina, largas distancias y lanzamiento de disco.

Festividades

Aquí tienen muchos festivos, algunos similares a los nuestros como Navidades o Semana Santa, pero también celebran otros no tan habituales en España como la Pascua o Acción de gracias. Lo mejor de todas estas festividades fue poder conocer a los familiares de mi familia anfitriona.

Experiencia

Aunque las primeras semanas añoras mucho a tu familia, tus amigos y tu entorno, no tardas demasiado en adaptarte y empezar a disfrutar de tu vida allí. Tanto es así, que cuando quieres darte cuenta el curso ya está terminando.

Voy a echar mucho de menos a mi familia y amigos estadounidenses, me están dando dado tanto que no sé cómo agradecérselo. A día de hoy estoy muy feliz con ellos y siempre serán una parte importante de mi vida.

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