¿Cómo puede un curso escolar en Estados Unidos cambiarte la vida?

Hoy queremos compartir con vosotr@s una historia muy especial, una aventura que comenzó hace mucho tiempo y que cambió la vida de una persona para siempre. Una de las características más sorprendentes de esta historia es que une dos ciudades muy diferentes entre sí. Todo comenzó hace 30 años en Vitoria, cuando la protagonista de esta historia, Virgina, hizo las maletas para estudiar un año escolar en USA entre 1989-1990. Allí esperaban Dalton, una pequeña ciudad del estado sureño de Georgia, y “una familia que pronto se convirtió en la mía”.

año academico Virginia con su “host family” durante su año académico en 1989.

 

Una relación que va mucho más allá del año académico

Tras finalizar el curso, Virginia volvió a Vitoria y a su vida en la capital alavesa, pero un trocito de Dalton se había quedado dentro de ella: “Los años posteriores mantuvimos el contacto por carta y en 1994 ellos nos visitaron haciendo una parada en Vitoria durante un viaje por Europa”. En un tiempo en el que las redes sociales aún no habían hecho aparición, el contacto se llevaba a cabo por carta y, rara vez, por teléfono. “Dos años después, en 1996, me invitaron de nuevo a pasar el verano con ellos, y no me lo pensé”.

Los casi 7.000 km que separan Vitoria de Dalton pesaron demasiado tras aquel verano, pero Virginia siempre encontró la manera de visitar a su host family: “Aunque nos enviábamos alguna postal navideña y una o dos cartas de vez en cuando, perdimos bastante el contacto los años siguientes. Así que en mi luna de miel, en 1999, no solo decidimos que iríamos a verles, sino que pasaríamos juntos gran parte del tiempo, en Disney World“.

año academico Virginia, de nuevo con su “host family”, durante su luna de miel en 1999.

 

año academico en el extranjero

 

Los años pasan, pero el cariño continúa

Con las redes sociales la comunicación se hizo mucho más sencilla: “en cuanto apareció Facebook conseguí localizarles de nuevo, yo siempre había intentado no perderles”. Gracias a las nuevas tecnologías podían hablar con más frecuencia y mantenerse al día sobre sus novedades, pero tuvo que pasar mucho tiempo para que sus caminos volvieran a cruzarse, aunque en esta ocasión no fue Virginia la que cruzó el charco: “En 2016, tras 17 años conversando únicamente por Facebook y Messenger, invitaron a mi hija mayor de 14 años a pasar el verano, pero esta vez fue con mi “host sister” ya que mis “host parents” son ya un poco mayores…”.

La historia de Virginia llega hasta hoy mismo. Ella siempre tendrá a su host family muy presente, tanto es así que en 2019 volverá a Dalton 20 años después: “Tras conocer que el estado de salud de mi “host father” es delicado, he decidido que en abril me voy a verles otra vez, quizás la última, pero nunca podré agradecerles lo suficiente lo que han significado para mi. Será una sorpresa, solo lo sabe mi “host sister” y mi mejor amiga, que aún vive cerca”.

año academico La hija de Virginia durante su visita a Dalton en 2016.

 

“¡Estoy emocionada y quería compartirlo! Gracias a mis padres por ofrecerme esta oportunidad única y a vosotros por hacerla realidad”

Gracias a ti Virginia, nos alegra y nos enorgullece muchísimo tener un papel pequeñito en tu historia. Sin ninguna duda, valores como los que nos transmites son en los que nosotros más creemos y por los que merece la pena seguir aquí después de tantos años. Recibe un abrazo muy grande de toda la familia que formamos Aston Herencia. 🙂

 

A día de hoy, cientos de jóvenes siguen aprovechando una oportunidad tan maravillosa como es la de estudiar un año escolar en USA.

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