Blog Semana 3 – Nueva York Fordham

Miércoles 15 de julio

Después del desayuno en la residencia, nos esperaba una excursión diferente: descubrir un poco más el barrio que durante estas semanas se había convertido en nuestro hogar, el Bronx. Aunque al principio era un lugar desconocido para nosotros, poco a poco nos hemos ido familiarizando con sus calles, ya que cada día pasamos por ellas para dirigirnos a nuestras excursiones y coger el metro hacia nuestras aventuras por Nueva York.

Nuestra primera parada fueron los Jardines Botánicos del Bronx, un auténtico oasis dentro de la ciudad. Este enorme espacio natural es conocido por albergar una gran variedad de plantas, flores y diferentes ecosistemas de todo el mundo, ofreciendo un lugar perfecto para desconectar del ritmo frenético de Manhattan. Pudimos pasear por sus caminos, disfrutar de sus paisajes y descubrir una parte más tranquila y diferente de Nueva York.

Después nos dirigimos a Little Italy, donde tuvimos la oportunidad de comer en el restaurante Moisés, recomendado por nuestro amigo Giuseppe, monitor del grupo italiano. Allí nos recibieron con muchísimo cariño y pudimos disfrutar de auténtica comida italiana en pleno Nueva York. Fue una experiencia muy especial y todos quedamos encantados tanto con la comida como con el trato recibido.

Por la tarde nos acercamos al Bronx Zoo, uno de los zoológicos urbanos más grandes del mundo y uno de los lugares más conocidos del barrio. Allí pudimos conocer un poco más sobre sus animales y sus espacios naturales antes de regresar a la universidad.

Terminamos el día volviendo a la residencia para descansar después de una jornada diferente, descubriendo nuevos rincones del barrio que durante estas semanas se había convertido en nuestra casa.

Jueves 16 de julio

El jueves fue un día más tranquilo, dedicado a nuestras clases en la Universidad de Fordham. En esta ocasión ya estábamos únicamente nuestro grupo, ya que nuestros compañeros italianos y de otras nacionalidades habían terminado su programa de dos semanas y habían regresado a sus países.

Aunque echábamos de menos a los compañeros con los que habíamos compartido tantas experiencias durante las primeras semanas, disfrutamos mucho de este día más tranquilo juntos. Continuamos con nuestras clases de inglés, compartiendo momentos con nuestros profesores y aprovechando para seguir mejorando antes de la recta final del programa.

Fue un día perfecto para bajar un poco el ritmo, disfrutar de la rutina de la universidad y prepararnos para las últimas aventuras que todavía nos quedaban por vivir en Nueva York.

Viernes 17 de julio

El viernes nos esperaba una nueva excursión por la ciudad, en esta ocasión para seguir descubriendo algunos de los lugares más especiales de Nueva York.

Durante la jornada nos acercamos a la zona de West Village, uno de los barrios con más encanto de Manhattan, conocido por sus calles tranquilas, edificios históricos y ambiente artístico. Allí pudimos pasear y disfrutar de una zona completamente diferente al bullicio habitual de la ciudad.

A la hora de comer fuimos a Bubba Gump Shrimp, un restaurante muy especial inspirado en la famosa película Forrest Gump. Este restaurante es conocido por sus platos de gambas y por estar ambientado en la historia de la película. Pudimos probar sus famosas gambas y otros platos típicos americanos, y la experiencia nos encantó.

Además, los camareros nos hicieron participar en un divertido juego con preguntas sobre la película. Fue un momento muy entretenido en el que todos nos reímos mucho y algunos incluso recibieron pequeños regalos por acertar las respuestas.

Después nos dirigimos al puerto para disfrutar del Circle Line Sightseeing Cruise, un paseo en barco que nos permitió contemplar algunos de los lugares más emblemáticos de Nueva York desde el agua. Durante el recorrido pudimos acercarnos a la Estatua de la Libertad al atardecer, disfrutar de unas vistas preciosas y hacer muchas fotos.

Fue un momento muy especial para todos. Mientras veíamos el skyline de Manhattan iluminándose, nos dimos cuenta de que el final del programa estaba cada vez más cerca y de todo lo que habíamos vivido juntos: las aventuras, las risas, los momentos compartidos y la conexión que habíamos creado como grupo.

Regresamos a la residencia con una mezcla de emociones, felices por todo lo conseguido y conscientes de que estábamos viviendo unos últimos días muy especiales.

Sábado 18 de julio

El sábado volvimos a nuestra rutina de clases en la Universidad de Fordham. A estas alturas del programa ya nos sentíamos completamente adaptados a la vida en el campus, a nuestras clases y a la dinámica del día a día.

Fue un día más tranquilo, perfecto para seguir practicando inglés, compartir tiempo con nuestros profesores y disfrutar de los últimos momentos en la universidad. Poco a poco éramos más conscientes de que la experiencia estaba llegando a su fin y aprovechábamos cada momento juntos.

Por la noche tuvimos la última discoteca del programa. Nos animamos a participar, bailar, reírnos y disfrutar de una última noche especial junto a nuestros compañeros. Fue una oportunidad perfecta para celebrar todo lo vivido durante estas semanas y crear unos últimos recuerdos juntos antes de la despedida.

Domingo 19 de julio

Llegó uno de los días más esperados no solo por nosotros, sino por todo el mundo: la final del Mundial. Tener la oportunidad de vivir este momento en Nueva York fue algo realmente único y que estamos seguros de que recordaremos siempre.

Comenzamos la tarde acercándonos a Times Square, donde pudimos vivir el ambiente previo al partido rodeados de aficionados de diferentes países, camisetas, banderas y muchísima emoción. La ciudad estaba llena de energía y fue increíble sentir cómo un acontecimiento deportivo podía unir a personas de tantos lugares diferentes.

Después nos dirigimos caminando hasta Hudson Yards, donde se había instalado una gran pantalla para poder disfrutar del partido todos juntos. El ambiente era espectacular: cientos de personas animando, compartiendo nervios y celebrando cada momento del encuentro.

Y llegó el momento que todos esperábamos: ¡España se proclamó campeona del mundo! La alegría fue enorme y pudimos celebrarlo juntos en pleno Nueva York, sintiéndonos protagonistas de un momento histórico. Muchas personas nos felicitaban por llevar la camiseta de España, nos paraban para grabarnos y compartir nuestra felicidad, haciendo que la experiencia fuera todavía más especial.

Fue una noche inolvidable, de esas que cuesta explicar con palabras. No solo por la victoria, sino por poder vivirla juntos, lejos de casa y en una ciudad tan increíble como Nueva York.

Lunes 20 de julio

Llegó nuestro último día completo en la Universidad de Fordham y quisimos aprovecharlo al máximo.

Después del desayuno, salimos a dar nuestro último paseo por el Bronx y aprovechamos para acercarnos a Target y hacer algunas compras de última hora antes de regresar a España. Después volvimos a la universidad para comer juntos y disfrutar de nuestros últimos momentos en el campus.

Por la tarde llegó uno de los momentos más especiales: nuestra graduación. Recibimos nuestros diplomas como reconocimiento a todo el esfuerzo realizado durante estas semanas, tanto en las clases de inglés como en la experiencia personal que cada uno se lleva.

Después tuvimos tiempo para hacer las maletas, dar un último paseo por la universidad y despedirnos poco a poco de un lugar que durante estas semanas se había convertido en nuestra casa. Disfrutamos de nuestra última cena en la cantina y aprovechamos cada minuto juntos, sabiendo que estábamos viviendo los últimos momentos de una experiencia muy especial.

Martes 21 de julio

Llegó el día de la despedida. Después de desayunar, recogimos nuestras habitaciones, dejamos todo preparado y nos despedimos de la residencia que durante estas semanas había sido nuestro hogar.

Tras recuperar nuestras fianzas, pusimos rumbo al aeropuerto de Nueva York para comenzar el viaje de vuelta a España. Nuestro vuelo salía por la tarde y, aunque estábamos cansados, todos llevábamos una mezcla de emociones difícil de explicar: tristeza por dejar atrás una experiencia increíble, pero también felicidad y orgullo por todo lo que habíamos vivido.

Durante el vuelo compartimos recuerdos, anécdotas y muchas conversaciones sobre todo lo que habíamos conseguido en estas semanas. Todos coincidíamos en que esta experiencia nos había unido muchísimo y en que queríamos mantener el contacto y volver a vernos siempre que fuera posible.

Llegamos a España a las 6.30 del día siguiente, recogimos nuestras maletas y nos reencontramos con nuestras familias, que nos esperaban con muchas ganas de abrazarnos y escuchar todas nuestras historias.

Antes de terminar este diario, me gustaría agradecer a todas las personas que han hecho posible esta experiencia.

En primer lugar, agradecer a la Universidad de Fordham y a todo el equipo de St. Andrews College Language Schools por la organización y por hacernos sentir como en casa durante estas semanas. Especialmente a Pablo, el manager del centro, por su cercanía, disponibilidad y por ayudarnos en todo momento para que nuestra estancia fuera perfecta.

También quiero agradecer a todos los Activity Leaders que nos han acompañado durante las excursiones y actividades, a nuestros profesores por su dedicación y a todo el equipo que ha trabajado detrás para que este programa saliera adelante.

Y, por supuesto, quiero dedicar unas palabras a mi grupo. Como monitora, solo puedo decir que ha sido un auténtico placer acompañaros en esta aventura. Habéis demostrado valentía al salir de vuestra zona de confort, responsabilidad, compañerismo y muchas ganas de disfrutar.

Me llevo conmigo todos los momentos que hemos compartido: las risas, las conversaciones, los bailes, los nervios, las emociones, los momentos difíciles que supimos superar juntos y, sobre todo, la gran piña que hemos creado.

Cada uno de vosotros ha hecho que esta experiencia sea única y estoy segura de que Nueva York será siempre un recuerdo especial que llevaréis con vosotros.

Gracias por confiar, por atreveros a vivir esta aventura y por hacer que estas tres semanas sean inolvidables.

Un fuerte abrazo,

Sara

Vuestra monitora y amiga

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