18/07/2026
Empezamos el Sábado con un buen madrugón, salimos a las 6 de la mañana rumbo Sinharaja Forest Reserve. Declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, es el último espacio de selva tropical virgen en Sri Lanka. En esta impresionante selva existen más de 220 especies de plantas y mas de 270 especies de animales (sin contar los insectos que aún se están clasificando nuevas especies). Lo más asombroso de este lugar tan rico en biodiversidad, es que el 60% de las especies que alberga son endémicas, únicas en el planeta.
El viaje duraba 3h, hicimos una parada a las 2h de comenzar en un bonito paraje donde pudimos desayunar y en el que pararíamos al regreso para disfrutar de una
comida tradicional cingalesa (picaba bastante, pero el hambre ganó la batalla y los yogures de postre aliviaron el picor). Entramos a la reserva por Pitadeniya, donde nos recibió nuestro guía local y comenzó la aventura. Empezamos untándonos las zapatillas en sal y poniéndonos unos calcetines especiales para evitar a las sanguijuelas (aunque tuvimos mucha suerte porque al no llover permanecen escondidas bajo el manto de hojas del bosque y no se acercan a los caminos). Pusimos rumbo a Kakuna Water Fall, a 2’5km del inicio. Por el camino nuestro guía nos mostró distintos tipos de plantas y animales: vimos un ciempiés enorme, monos de cara púrpura, buhos, serpientes, escorpiones, varios tipos de lagarto, mariposas, libélulas, un kehibella (ave endémica muy especial por sus colores y su canto característico), y hasta nos atrevimos a coger y tocar una serpiente. Tras un camino tan precioso como emocionante, llegamos a la cascada donde hicimos un descanso de 1 hora para bañarnos y disfrutar. Regresamos por el mismo camino buscando una Dandu Lena (ardilla gigante gris, animal símbolo nacional de Sri Lanka), pero no tuvimos la suerte de poder verla en esta ocasión.
Regresamos al hotel muy cansados, con ganas de darnos un chapuzón en la piscina y relajarnos hasta la cena.






19/07/2026
Vuelve a ser domingo, y no nos íbamos a quedar en el hotel todo el día, así que nos montamos en los tuk tuks (ya transporte de confianza) y fuimos a Galle para hacer unas compritas de souvenirs y recuerdos. A las 14:30 horas regresamos al hotel para comer y nos quedamos descansando y jugando a voleibol en la piscina.
Cenamos a las 8pm y nos fuimos a descansar, ya que a las 00:30h nos despertaríamos para apoyar a España en la final del mundial. El gerente del hotel nos preparó una habitación donde poder ver el partido, fue muy emocionante y celebramos la victoria entre cánticos y un salto a la piscina con ropa incluida a las 4
de la mañana, ¡qué locura!





20/07/2026
El lunes nos costó madrugar, pero lo hicimos igualmente y fuimos a Mangrove Island. Una isla donde plantamos distintos árboles de mangle, árboles que crecen
en aguas saladas. Esta labor tiene un impacto enormemente beneficioso para el planeta, ya que estos árboles absorben hasta 10 veces más carbono que el resto de
árboles, purificando el aire que respiramos y ayudando a restaurar la capa de ozono de nuestro planeta. Además, tienen una importante función de protección costera, por la estructura de su tronco y raíces, estos árboles disipan hasta el 66% de la energía de las olas, por lo que reducen notablemente la erosión de las costas,
protegen a las especies que allí habitan, reducen las probabilidades de que ocurra un huracán, tsunami o tifón, y sus raíces proporcionan un entorno seguro de cría
para numerosas especies de la zona. Hicimos un trabajo excelente y regresamos al hotel para comer.
Por la tarde, fuimos de visita a Jungle Beach, una pequeña playa en medio de una jungla llena de macacos, que nos recibieron a pleno pulmón de gritos desde los
árboles, todo un espectáculo. Nos relajamos en la playa, nos bañamos, tomamos el sol y jugamos al voleibol (deporte al que le cogimos gran afición).
Regresamos al hotel, piscina, cenar y a descansar.







21/07/2026
Hoy pudimos levantarnos un poquito más tarde, desayunar tranquilos y acudir por última vez a la turtle hatchery donde viviríamos la maravillosa experiencia de
atender a las tortugas bebés. Frágiles, delicadas, juguetonas e innegablemente adorables. Nos enseñaron a cogerlas (hay que tener mucho cuidado porque su
caparazón aún es un poco blando), las limpiamos, cambiamos el agua de su tanque y pudimos hacernos gran cantidad de fotos con ellas. Trabajamos en cadena y en
equipo, y una vez más nos felicitaron por nuestro trabajo. Después de trabajar con los bebés, pudimos ver varias tortugas de distintos tipos bastante jóvenes y trabajar con ellas. Una de las experiencias más bonitas y emocionantes de los voluntariados.
Tras comer en el hotel acudimos a nuestra última clase de yoga, que nos vino genial para relajar los músculos después del esfuerzo de la mañana. Regresamos al hotel, nos arreglamos super express y nos fuimos a Unawatuna a hacer las últimas compras y cenar en Koha Surf Lounge, un precioso restaurante de altísima calidad
gastronómica. Regresamos al hotel y nos fuimos a dormir.










22/07/2026
Hoy comenzamos el día rumbo a Weligama, hermosa zona costera cuna del surf. Dimos nuestra última clase de surf, y en esta ocasión debemos reconocer que las
olas ganaron más que los surferos, pero nos divertimos igual. Comimos allí y fuimos a Coconut tree hill, un escondido mirador con unas vistas hermosas. Tras una
sesión de fotos, continuamos hasta Mirissa Beach donde pasamos el resto del día. Las olas de esta zona eran bastante más fuertes y grandes, nos lo pasamos pipa
tratando de saltarlas y atravesarlas. Regresamos al hotel bastante cansados, un ratito de piscina y a cenar.
Última noche en Hotel J, el que había sido nuestro hogar, y no podíamos marcharnos sin jugar una última partida de escondite. Risas a carcajadas, carreras por los pasillos, sustos en las esquinas y muchas subidas y bajadas de escaleras, para terminar sudando y cansados pero felices.




23/07/2026
Último día, y una sensación de alegría amarga empezó a crecer en nuestros corazones.
El día comenzó con un buen y rápido desayuno, seguido de un viajecito en furgoneta hasta Koggala Lake, donde tendríamos la última experiencia en kayak. En
esta ocasión recorrimos 2km del lago con un par de paradas ( en el fish spa, en un árbol al que pudimos trepar y para ver algún animal) hasta llegar a una pequeña
playa llena de barcos de los pescadores. Disfrutamos de las vistas, hicimos algunas fotos y comenzamos el regreso muy cansados. Al terminar nos dieron unas galletas, agua y plátanos para reponer energías, para finalmente regresar al hotel. Comimos y comenzó la nada agradable tarea de rehacer las maletas. A las 7:30
cenamos con todo recogido y tuvimos un ratito de descanso donde no pudo faltar una partida de tinieblas para despedirnos de las habitaciones en las que tantos
buenos momentos habíamos pasado.
A las 9pm, con el corazón lleno de personas maravillosas, experiencias increíbles, con un precioso sentimiento de pertenencia a una comunidad, orgullosos de haber
aportado nuestro granito de arena a través de los voluntariados, y habiendo forjado unas amistades inquebrantables durante el viaje, nos marchamos entre lágrimas y sonrisas porque ante todo nos sentimos completos, agradecidos y muy afortunados de haber vivido y aprendido de esta experiencia.
Y así comenzó nuestro viaje de vuelta a España.











