Blog Semana 1 – Nueva York Fordham

Miércoles 1 de julio

¡Por fin llegó el gran día! Después de semanas de preparativos, comenzó nuestra aventura rumbo a Nueva York. Nos encontramos todos a las 8 de la mañana en el aeropuerto de Barajas, donde la emoción era la protagonista. Entre maletas, abrazos y las últimas despedidas de nuestras familias, empezamos una experiencia que, sin duda, recordaremos durante mucho tiempo.

Aunque al principio había un poco de timidez, no tardamos en romper el hielo. Durante el vuelo fuimos conociéndonos mejor: algunos aprovecharon para leer o ver películas en inglés, mientras otros no dejaron de charlar, reír y compartir las primeras impresiones sobre todo lo que nos esperaba al otro lado del Atlántico. El viaje se nos pasó mucho más rápido de lo que imaginábamos.

Al aterrizar en Nueva York, todo salió según lo previsto. Recogimos nuestras maletas sin ningún contratiempo y allí nos esperaba Terry, quien nos dio una cálida bienvenida y nos acompañó hasta la residencia de la Universidad de Fordham.

Nuestra primera impresión del campus fue increíble. Nos quedamos impresionados por lo grande que es, por sus cuidados jardines y por el ambiente universitario que se respira en cada rincón. Además, desde el primer momento nos sentimos muy bien acogidos gracias a la amabilidad de todo el personal, que hizo que nuestra llegada fuera mucho más fácil y agradable.

Una vez instalados, nos repartimos en los apartamentos y conocimos las habitaciones en las que viviremos durante las próximas semanas. Después llegó el momento de descubrir la cantina de la universidad, donde nos sorprendió la enorme variedad de comida disponible. Había opciones para todos los gustos, así que fue una primera cena perfecta para reponer fuerzas después del viaje.

Antes de terminar el día, nos reunimos con Pablo, el manager del centro, quien nos explicó el funcionamiento de la residencia, las normas básicas y nos dio algunos consejos para aprovechar al máximo esta experiencia tanto dentro como fuera de las clases.

Finalmente, regresamos a nuestros apartamentos. Había sido un día muy largo, lleno de emociones y de primeras veces, pero nos fuimos a dormir con una gran sonrisa y con la ilusión de todo lo que aún estaba por venir. ¡La aventura en Nueva York acababa de empezar!

Jueves 2 de julio

El jueves 2 de julio comenzamos nuestra primera excursión por la ciudad junto a nuestro activity leader, Matt. Después de desayunar en la residencia, nos dirigimos en metro hacia Midtown Manhattan, una de las zonas más emblemáticas y vibrantes de Nueva York.

Nuestra primera parada fue el MoMA (Museo de Arte Moderno), uno de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo. Allí pudimos contemplar obras de artistas tan reconocidos como Van Gogh, Picasso, Dalí o Warhol. Fue una visita muy interesante que nos permitió acercarnos al arte de una forma diferente y descubrir algunas de las pinturas más famosas de la historia.

Después paseamos por Rockefeller Center, un lugar muy conocido por su famosa pista de patinaje sobre hielo y el gran árbol de Navidad que cada año atrae a miles de visitantes. Muy cerca visitamos la impresionante Catedral de San Patricio, una auténtica joya de estilo neogótico que nos sorprendió por su belleza y por el ambiente de tranquilidad que se respira en su interior, a pesar de encontrarse en pleno centro de Manhattan.

A la hora de comer disfrutamos de tiempo libre para recorrer la zona en pequeños grupos y probar algunos de los numerosos restaurantes y cafeterías que ofrece la ciudad.

Por la tarde continuamos nuestro recorrido pasando por Broadway, mundialmente conocido por sus espectaculares musicales; Madison Square Garden, uno de los recintos deportivos y de conciertos más famosos del mundo; y terminamos la visita en Times Square, probablemente el lugar más icónico de Nueva York, rodeados de enormes pantallas luminosas, tiendas y un ambiente que nos dejó completamente fascinados. Algunos aprovecharon para hacer sus primeras compras y disfrutar del tiempo libre.

Para terminar este intenso día, cenamos en Planet Hollywood, donde degustamos algunas de las comidas más típicas de Estados Unidos, como hamburguesas y pollo, mientras compartíamos las anécdotas de la jornada.

Regresamos a la residencia cansados, pero muy felices después de un día lleno de descubrimientos. Poco a poco vamos conociendo la ciudad, ganando confianza y creando recuerdos que, sin duda, nos acompañarán durante mucho tiempo.

Viernes 3 de julio 

El viernes 3 de julio fue un día muy especial para todos, ya que por fin comenzábamos las clases en la Universidad de Fordham. Después de la emoción de los primeros días descubriendo Nueva York, teníamos muchas ganas de conocer cómo sería la experiencia académica.

Como cada mañana, empezamos el día desayunando en la cantina de la residencia, donde disfrutamos de un desayuno muy completo y variado, con fruta, cereales, yogures, tostadas y opciones calientes para empezar el día con energía.

Después nos dirigimos al edificio de clases, donde realizamos una prueba de nivel, tanto escrita como oral, para que cada estudiante pudiera incorporarse al grupo que mejor se adaptara a su nivel de inglés. Fue una excelente oportunidad para empezar a practicar el idioma desde el primer momento.

Tras la comida conocimos por fin nuestras clases. Cada uno fue asignado al grupo correspondiente y comenzamos a compartir aula con estudiantes de diferentes países, como Italia, Turquía, Ucrania y Serbia. El ambiente internacional hizo que el inglés se convirtiera en la lengua común para comunicarnos, conocer nuevas culturas y empezar a hacer amigos.

Las primeras clases nos sorprendieron muy gratamente. Los profesores fueron muy cercanos, dinámicos y amables, proponiendo actividades participativas que hicieron que todos nos sintiéramos cómodos para hablar en inglés y aprender de una forma natural y divertida.

Al terminar las clases regresamos a la residencia para descansar un rato. Después cenamos todos juntos y, aunque estaba prevista una actividad opcional de Icebreaker Games, decidimos aprovechar la tarde para relajarnos y recuperar fuerzas, ya que al día siguiente nos esperaba una excursión de día completo.

Nos fuimos a dormir muy contentos con esta primera jornada académica, con la sensación de que empezábamos a sentirnos como en casa y con muchas ganas de seguir viviendo esta aventura.

Sábado 4 de julio 

Después de disfrutar, como cada mañana, de un completo desayuno en la residencia, comenzamos nuestra excursión del día. A las 9:00 nos reunimos con nuestro activity leader para poner rumbo, en metro, a Lower Manhattan, una de las zonas con más historia y personalidad de Nueva York.

Nuestra primera parada fue Greenwich Village, uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad. Con sus calles arboladas, edificios de ladrillo y ambiente bohemio, es conocido por haber sido el hogar de numerosos artistas, músicos y escritores, además de ser un lugar muy importante en la historia cultural y social de Nueva York. Nos encantó pasear por sus rincones y descubrir un lado muy diferente de la ciudad.

Después continuamos hacia SoHo, famoso por sus edificios de hierro fundido, sus galerías de arte, tiendas y su ambiente moderno. Muy cerca se encuentra TriBeCa (cuyo nombre proviene de Triangle Below Canal Street), un elegante barrio conocido por su arquitectura industrial restaurada, sus restaurantes y por acoger cada año uno de los festivales de cine más importantes del mundo.

Seguimos nuestro recorrido visitando Little Italy, donde todavía se conserva la esencia de la inmigración italiana que llegó a Nueva York hace más de un siglo, y Chinatown, uno de los barrios chinos más grandes y auténticos del mundo fuera de Asia, lleno de tiendas, mercados y restaurantes tradicionales que nos hicieron sentir como si hubiéramos viajado a otro país sin salir de la ciudad.

A la hora de comer disfrutamos todos juntos de un restaurante italiano en Little Italy, donde pudimos reponer fuerzas con una deliciosa comida. Después tuvimos un rato de tiempo libre para pasear por la zona, hacer algunas compras y seguir descubriendo el ambiente tan especial de estos barrios.

Decidimos regresar a la residencia sobre las siete de la tarde, ya que ese día se celebraba el 4 de julio, el Día de la Independencia de Estados Unidos, una de las festividades más importantes del país. Durante esta jornada, miles de personas salen a las calles para disfrutar de desfiles, celebraciones y fuegos artificiales, por lo que el transporte público suele estar mucho más concurrido de lo habitual. Aunque encontramos bastante gente en el metro, conseguimos llegar sin problemas.

Después de una ducha y un rato para descansar, nos arreglamos para asistir a la discoteca organizada por la residencia. Fue una noche llena de música, bailes y muchas risas, en la que compartimos momentos con estudiantes de otras nacionalidades y seguimos practicando inglés de una forma muy divertida y natural.

Terminamos el día agotados, pero muy felices por todo lo vivido y con muchas ganas de seguir descubriendo todo lo que Nueva York tiene preparado para nosotros.

Domingo 5 de julio

Después de desayunar en la residencia y coger fuerzas para otro día lleno de descubrimientos, pusimos rumbo a una de las zonas más emblemáticas de Nueva York: Central Park.

Nuestra primera parada fue el Metropolitan Museum of Art (The Met), uno de los museos más importantes y visitados del mundo. En su interior pudimos recorrer salas dedicadas al Antiguo Egipto, la antigua Grecia y Roma, además de admirar obras de grandes artistas europeos como Monet, Van Gogh o Rembrandt. Nos sorprendió la inmensidad del museo y la cantidad de obras que alberga, por lo que todos disfrutamos muchísimo de la visita. Antes de salir, muchos aprovechamos para comprar algún recuerdo en la tienda del museo.

A continuación, nos dirigimos hacia la zona del Upper East Side, donde tuvimos tiempo libre para comer en pequeños grupos y descubrir algunos de los restaurantes y cafeterías del barrio.

Por la tarde llegó el momento de recorrer Central Park, el pulmón verde de Manhattan y uno de los parques urbanos más famosos del mundo. Durante nuestro paseo visitamos lugares tan conocidos como Strawberry Fields, el emotivo homenaje a John Lennon; The Lake, uno de los rincones más bonitos y fotografiados del parque; Sheep Meadow, la gran pradera donde neoyorquinos y turistas disfrutan del buen tiempo; y la entrañable estatua de Alicia en el País de las Maravillas, una de las favoritas de los más pequeños… ¡y también de los mayores!

Durante la ruta también pasamos por la espectacular Grand Central Terminal, una de las estaciones de tren más famosas del mundo, conocida por su impresionante arquitectura y su emblemático vestíbulo principal.

Para terminar el día nos dirigimos a Bryant Park, un agradable parque rodeado de rascacielos que se ha convertido en uno de los lugares favoritos tanto para los neoyorquinos como para los visitantes. Allí nos esperaban nuestros activity leaders con unas pizzas para cenar todos juntos al aire libre. Fue un momento perfecto para relajarnos, compartir anécdotas del día y seguir conociendo a compañeros de diferentes países.

Al caer la tarde regresamos a la residencia de Fordham. Después de una buena ducha y de descansar un poco, nos fuimos a dormir cansados, pero muy contentos, pensando ya en todo lo que nos esperaba en la nueva semana de clases y actividades.

Lunes 6 de julio 

El lunes nos esperaba una nueva excursión de día completo, esta vez para descubrir el Distrito Financiero de Manhattan, una de las zonas con más historia e importancia de la ciudad.

Después de desayunar en la residencia, nos llevamos una sorpresa al salir: tras los días de intenso calor que habíamos vivido desde nuestra llegada, el tiempo había cambiado por completo y la lluvia hizo acto de presencia. Antes de comenzar la excursión hicimos una parada en Target, una de las tiendas más populares de Estados Unidos, donde aprovechamos para comprar unos paraguas y estar preparados para la jornada.

Nuestra primera visita fue el 9/11 Memorial, un lugar cargado de emoción construido en recuerdo de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Allí pudimos contemplar las enormes fuentes que ocupan el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas y conocer un poco más sobre uno de los acontecimientos que marcó la historia reciente de Estados Unidos. Justo al lado también vimos el impresionante One World Trade Center, el rascacielos más alto del país y símbolo de la reconstrucción y la esperanza tras aquellos trágicos sucesos.

Continuamos nuestro recorrido por el Distrito Financiero, pasando por lugares tan emblemáticos como Wall Street, centro financiero más importante del mundo; la famosa escultura del Charging Bull, símbolo de la fuerza y el optimismo de los mercados; y la histórica Trinity Church, una de las iglesias más antiguas de Nueva York, que contrasta con los enormes rascacielos que la rodean.

A la hora de comer disfrutamos de tiempo libre para elegir entre diferentes opciones. Algunos optaron por las clásicas hamburguesas o una buena porción de pizza neoyorquina, mientras que otros descubrimos Joe & The Juice, un local muy popular que nos encantó por sus sándwiches, zumos y opciones saludables.

Por la tarde embarcamos en el ferry hacia Staten Island, una de las mejores formas de contemplar el espectacular skylinede Manhattan y acercarnos a la Estatua de la Libertad. Las vistas desde el barco fueron impresionantes y, sin duda, uno de esos momentos que difícilmente olvidaremos.

Al llegar, tuvimos un rato para recorrer los Empire Outlets, donde muchos aprovecharon para hacer algunas compras, especialmente en tiendas como Nike. Incluso encontramos un momento para reunirnos y ver juntos el final del partido del Mundial, disfrutando de ese pequeño instante como si estuviéramos en casa.

Antes de regresar al campus cenamos todos juntos en Shake Shack, una de las cadenas de hamburguesas más famosas de Nueva York. Poco a poco el grupo está haciendo una gran piña y eso se nota también en los ratos libres, que solemos aprovechar para compartir juntos.

Terminamos el día de vuelta en la residencia, cansados después de tantas emociones, pero muy felices por seguir descubriendo cada rincón de esta increíble ciudad y disfrutando de una experiencia que cada día nos une un poco más.

Martes 7 de julio 

Después de varios días recorriendo Nueva York, tocaba volver a la rutina de las clases. Como cada mañana, comenzamos el día con un buen desayuno en la residencia antes de dirigirnos al edificio donde se imparten las clases.

Cada uno asistió a su grupo según su nivel de inglés, compartiendo aula con estudiantes de diferentes nacionalidades. A lo largo de la jornada realizamos actividades muy dinámicas que nos permitieron seguir mejorando el idioma de una forma práctica, mientras aprendíamos curiosidades sobre la cultura estadounidense y conocíamos mejor a nuestros compañeros y profesores internacionales.

Tras la comida continuamos con las clases y, al terminar, aprovechamos para poner alguna lavadora y organizarnos un poco, ya que era el día de limpieza de la residencia. Nos cambiaron las sábanas y las toallas, además de limpiar los apartamentos y las zonas comunes, por lo que todo quedó listo para seguir disfrutando de nuestra estancia.

Por la tarde-noche participamos en la actividad Scavenger Hunt, una divertida búsqueda del tesoro por equipos que nos hizo recorrer el campus mientras resolvíamos diferentes pruebas y retos. Fue una forma muy entretenida de practicar inglés, trabajar en equipo y seguir creando buenos recuerdos con nuestros compañeros de distintas nacionalidades.

Después de un día más tranquilo, regresamos a nuestros apartamentos para descansar y recuperar fuerzas antes de seguir viviendo nuevas aventuras en los próximos días.

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