Del lunes 7 al miércoles 9 de septiembre
A todos nos parecía mentira que estuviésemos entrando en la última semana.
¡¡¡¡El tiempo había pasado tan rápido!!!!
Es ahora cuando habíamos empezado a solidificar los lazos de las relaciones que habían empezado tímidamente la primera semana, para convertirse en más cercanas en la segunda. Y ahora, en la tercera y última, nos parecía poco el tiempo que nos quedaba para disfrutar de la familia; de los alumnos americanos del instituto; incluso de los mismos estudiantes de nuestro grupo de 15 que habíamos llegado allí como extraños…
Es por eso que esta semana ha sido tan intensa.
Las familias, las cuales han sido acogedoras y muy hospitalarias, aprovecharon estos últimos días para hacer alguna de las cosas que se les habían quedado pendientes.
Cada familia ha tenido su estilo de acogida, puesto que es muy particular la idea que cada uno puede tener de lo que significa divertirse. Así como para algunas familias es ir de excursión a una ciudad importante cercana, para otros puede ser un concierto de música y para otros ir de compras al Mall, o hacer una barbacoa en casa con una hoguerita para derretir marshmallows (las chuches que en España se llaman nubes).
Lo que ha sido común a todos ha sido el entusiasmo con el que han acogido a nuestros estudiantes, y lo contentos que han estado con ellos.








Jueves 10 de septiembre
El jueves tuvimos un evento de despedida en una bolera, en la que durante un par de horas todos intentamos —y sólo alguno consiguió— tumbar los bolos de una vez.
Hubo refrescos y comida para picar, como pizzas. Yo no sabía que los de Connecticut presumen de ser el estado donde se come la mejor pizza, y la verdad que no encontré razón para llevarles la contraria. Y juzgando por la voracidad de nuestros estudiantes, tampoco creo que ninguno de ellos la tenga tampoco.




Viernes 11 de septiembre
Como creo que ya os he contado en este blog, el grupo al que he tenido el placer de acompañar y apoyar ha mostrado una madurez y un saber comportarse digno de hacer notar.
La gratitud por la experiencia que estaban viviendo ha sido clave para que lo disfrutaran como lo han hecho, y también para facilitar el trabajo tanto de la coordinadora local como el mío.
He observado que todos los estudiantes han estado degustando cuantas más cosas mejor y ha habido algunas que han capturado sus corazones y se han venido en el avión con cajas para dar a probar a los suyos de aquí.
Sábado 12 de septiembre
Los alumnos americanos invitaron a algunos de nuestros estudiantes a un partido de fútbol americano del que alguno salió a hombros, tras el cual se fueron a comer juntos a un restaurante local.
Otros aprovecharon estos últimos días para seguir disfrutando de diferentes planes junto a sus familias de acogida y conocer un poquito más de la vida y las costumbres americanas.
También hubo tiempo para seguir probando algunos de esos platos tan característicos de Estados Unidos. Algunas fueron a comer hamburguesas enormes americanas acompañadas de una bebida que tenía un donut de sombrero.






Domingo 13 de septiembre
En los institutos se hicieron algunos eventos de despedida y nuestros estudiantes pudieron disfrutar de sus últimos momentos junto a los alumnos americanos con los que habían compartido estas semanas.
También tocaba aprovechar las últimas horas con las familias. Después de varias semanas conviviendo con ellas, compartiendo su día a día y formando parte de sus rutinas, se acercaba el momento de decir adiós.
Las familias han sido acogedoras y muy hospitalarias durante toda la experiencia, y estos últimos momentos juntos fueron una oportunidad para disfrutar una vez más de todos esos vínculos que se habían ido creando desde nuestra llegada.











Lunes 14 de septiembre – Regreso a España
Hoy hemos hecho el largo viaje de regreso.
Los abrazos de despedida en el aeropuerto han sido testimonio del cariño que se ha creado entre los estudiantes y sus familias de acogida. Ha habido más de un hermano/a con lágrimas en los ojos, amén de algún padre y madre.
Observar la camaradería entre los 15 estudiantes que habían empezado como desconocidos le llena a una el corazón de calidez y confirma una vez más cómo la experiencia de descubrir mundos nuevos es —aparte de enriquecedora para cada uno— el mejor escenario para crear amistades llenas de recuerdos únicos, porque crecer juntos te une.
Yo también me vuelvo con una colección de recuerdos. Me despedí de todos y cada uno de mis chicos con un abrazo sentido; deseándoles que sigan su camino por el mundo con ese paso decidido y valiente, porque el futuro está en sus manos.
Nunca se sabe cuándo y dónde pueda el universo volver a traernos al mismo punto en el tiempo y el espacio. 😊
Un abrazo a todos,
Almudena Laredo













