22 de Agosto
¡Comienza el viaje! Nos reunimos en el aeropuerto de Málaga, facturamos las maletas y cogimos el primer vuelo con destino Madrid. Fue un vuelo corto en el que comenzamos a conocernos. Al aterrizar, recogimos las maletas y nos subimos al autocar que nos llevaría al hotel donde íbamos a pasar la noche, el Meliá Alameda. Al llegar tuvimos el tiempo justo para ducharnos y bajar a cenar. La cena fue abundante y terminamos con un rico helado de postre. Las habitaciones eran grandes y espaciosas y descansamos fenomenal.
23 de Agosto
A las 7:30 de la mañana ya estábamos desayunando en el bufé libre del hotel, vestidos y preparados para el largo viaje que teníamos por delante. Nos subimos al autocar y regresamos al aeropuerto donde nos encontraríamos con otro grupo de estudiantes que viajaría con nosotros. Facturamos las maletas, sacamos las nuevas tarjetas de embarque y pasamos la seguridad del aeropuerto. Tras una caminata, un tren y un poco más de caminar encontramos nuestra puerta de embarque. Justo antes de subir al avión llegó otro grupo que viajaba desde Málaga esa misma mañana y que se uniría a nosotros en este vuelo. Nos subimos al avión muy emocionados y con ganas de conocer más a nuestros compañeros de aventura. El primer vuelo fue bastante largo pero entre las siestas, las películas, los juegos, las conversaciones y las comidas estuvimos muy entretenidos.







Aterrizamos en Chicago media hora antes de lo previsto, lo cual nos dió media hora más antes para llegar a tiempo al siguiente vuelo. Tuvimos que pasar la aduana, la seguridad y recorrer medio aeropuerto hasta llegar a la siguiente puerta de embarque, pero lo conseguimos. Este vuelo fue bastante más cortito, pero ya estábamos más cansados. Al aterrizar fuimos a recoger las maletas y nos encontramos con nuestras familias de acogida. Nos recibieron con carteles de bienvenida, flores, sonrisas y los brazos abiertos. ¡Recogimos las maletas y nos llevaron a las que serían nuestros hogares durante las próximas tres semanas!












24 de Agosto
Nos levantamos por la mañana, sin necesidad de madrugar aunque algunos por el jet lag lo hicimos igualmente. Nos instalamos tranquilamente en la casa, hicimos el tour por la casa y empezamos a conocer más personalmente a nuestras familias anfitrionas.












A las 2pm los estudiantes que iban a asistir al instituto de Winder-Barrow y Apalachee asistieron a la sesión de orientación en el instituto Winder-Barrow.
Hicimos un tour por el instituto para conocer las instalaciones acompañados por nuestros compañeros guía: vimos las aulas, el gimnasio, las taquillas, la enfermería, la cafetería, etc. Durante la orientación nos ofrecieron unos snacks y nos comentaron las cosas más importantes a tener en cuenta: normas, vestimenta, seguridad, horario, servicios de desayuno, comida y autobús, etc.






Después de la orientación nos encontramos con el resto del grupo y sus familias de acogida en una piscina con tobogán y zona de picnic, donde tuvo lugar la fiesta de bienvenida. Lo pasamos muy bien y cenamos allí mismo unas pizzas, fruta y de postre galletas caseras y volvimos a casa para descansar.


25 de Agosto
¡Ahora sí! Martes 25 y primer día de high school para todos nuestros estudiantes. Los alumnos de Winder-Barrow y Apalachee se incorporaron a las clases después de la orientación del día anterior, mientras que los de BASA y Commerce comienzan su aventura en el instituto.
Cada estudiante tiene su propio horario y asiste a clases distintas, desde matemáticas, literatura, ciencias, química, psicología o economía hasta arte, gimnasia y cocina. Pero hay algo que todos tienen en común: ninguno recorre el instituto solo. Cada estudiante español tiene asignado un estudiante americano que le acompaña durante la jornada, le ayuda a orientarse entre las diferentes clases, le presenta a sus compañeros y se asegura de que se sienta como uno más.
Además, muchos de nuestros estudiantes comenzaron a experimentar otra de las imágenes más típicas de cualquier película americana: ¡el famoso yellow school bus! Para muchos, subir al autobús amarillo y recorrer las carreteras del condado camino del instituto fue ya toda una experiencia.
También llegó la hora de descubrir la cafetería del high school y compartir el almuerzo con sus nuevos compañeros. Entre clases, profesores, pasillos, comida y conversaciones en inglés, el primer día pasó volando.
En Commerce High School, además, nuestros estudiantes tuvieron la oportunidad de participar en un intercambio cultural dentro del propio instituto. Pudieron conocer a alumnos americanos y también a estudiantes procedentes de otras culturas que estudian allí, compartiendo experiencias, costumbres y curiosidades de sus respectivos países. Una experiencia muy enriquecedora que les permitió comprobar, una vez más, que un instituto puede convertirse en un pequeño punto de encuentro entre culturas.






Por la tarde, cada uno regresó con su host family para continuar con la inmersión. Algunos aprovecharon para practicar deporte: uno de nuestros estudiantes jugó al
soccer con su familia y pudo disfrutar de una tarde de deporte al más puro estilo americano. Otros acompañaron a sus familias a hacer la compra o salieron a pasear con los perros.
Y después de un día tan intenso, llegó el momento de cenar en familia y descansar para afrontar nuestro segundo día de instituto.















26 de Agosto
Segundo día de clases y nuestros estudiantes empiezan a cogerle el ritmo a la vida americana. Lo que ayer parecía un enorme laberinto de pasillos y aulas comienza a resultar un poquito más familiar gracias a la compañía constante de sus buddies americanos, que continúan acompañándolos durante toda la jornada.
Cada uno sigue descubriendo una experiencia escolar diferente. Mientras algunos disfrutan de las clases de ciencias o matemáticas, otros se adentran en asignaturas que difícilmente encontrarían de la misma manera en España, como cocina o entrenamientos de fuerza.
Poco a poco también van surgiendo las primeras amistades. Los compañeros americanos se interesan por nuestros estudiantes, les hacen preguntas sobre España y aprovechan cualquier momento para charlar con ellos y hacerse fotos. Y nuestros chicos, por supuesto, están aprovechando cada conversación para poner a prueba su inglés.













Por la tarde, las experiencias volvieron a ser muy diferentes. Algunos estudiantes tuvieron una tarde más tranquila en casa jugando a juegos de mesa y viendo películas o series con sus host families. Otros se pusieron manos a la obra en la cocina y prepararon la cena junto a sus familias, descubriendo nuevas recetas y costumbres.
También hubo quienes acompañaron a sus familias en sus actividades cotidianas, como visitar a familiares o realizar algunos recados. Porque precisamente estos pequeños momentos son los que hacen que la experiencia sea mucho más que un simple viaje: estamos compartiendo su vida diaria y aprendiendo cómo es realmente vivir en una familia americana.












27 de Agosto
Ya es jueves y nuestros estudiantes están completamente metidos en la rutina del high school. Cada mañana vuelven a ponerse en marcha, muchos de ellos subiendo al famoso autobús amarillo, siempre acompañados por sus compañeros americanos una vez llegan al instituto.
No todos tienen las mismas asignaturas ni los mismos horarios, por lo que cada estudiante vuelve después de la jornada con historias completamente diferentes que contar.







Por la tarde, algunas de nuestras estudiantes quedaron con sus nuevas amigas del high school para ir de compras. Una oportunidad perfecta para seguir conociéndose fuera de las aulas, practicar inglés y descubrir otra de las actividades más habituales entre los adolescentes americanos.
Mientras tanto, otros estudiantes disfrutaron de una tarde en familia. Algunos fueron al gimnasio, otros practicaron golf y también hubo quienes acompañaron a sus host families a dar un paseo por los alrededores.
Pero el jueves todavía guardaba una experiencia especial. Por la tarde nos acercamos a Commerce High School para asistir al Prep Rally. Allí pudimos ver a las cheerleaders ensayando sus coreografías, escuchar a la banda tocar y observar a los jugadores del equipo de fútbol americano preparándose para el gran partido del viernes.
Música, animadoras, jugadores, muchísima energía… ¡hasta la mascota de los tigers estaba allí! ¡parecía que estábamos dentro de una película americana! Nuestros estudiantes pudieron vivir desde dentro una de las tradiciones más características de los high schools de Estados Unidos y entender un poquito mejor la importancia que tiene el deporte escolar en la vida de estos centros.
Regresamos a casa cansados pero emocionados por lo que nos esperaba al día siguiente: ¡el gran partido!












28 de Agosto
Último día lectivo de la semana y nuestros estudiantes ya parecen auténticos alumnos americanos. Por la mañana volvieron a sus respectivos institutos para continuar con su jornada habitual.
En Commerce High School, además, nuestros estudiantes pudieron participar en los juegos que se habían preparado con motivo del Prep Rally. Después de haber visto el ensayo de las animadoras, la banda y los jugadores el día anterior, esta vez pudieron formar parte de las actividades junto a sus compañeros americanos y vivir el ambiente del instituto desde dentro.
El resto continuó con sus clases habituales, una semana después de comenzar, ya se nota cómo han cambiado los nervios iniciales: conocen mejor sus horarios, reconocen los pasillos, tienen nuevos amigos y cada vez se sienten más cómodos comunicándose en inglés.


Pero el viernes no solo fue especial en el instituto. También tuvimos algunas experiencias familiares muy americanas. Una de nuestras estudiantes tuvo la oportunidad de acompañar a su host family a una boda americana, pudiendo vivir de primera mano una celebración completamente diferente a las que estamos acostumbrados en España.
Además, uno de nuestros estudiantes celebró su cumpleaños de una manera muy especial: pasó el día junto a su host family jugando al golf y asistiendo después a una clase de karate. ¡Una forma bastante original de celebrar un cumpleaños al otro lado del Atlántico!











Y cuando llegó la tarde, tocaba ponerse las camisetas, coger nuestras cosas y dirigirnos al partido de fútbol americano de Commerce.
Los Commerce Tigers nos hicieron vivir una noche espectacular. Las gradas estaban llenas de aficionados, las cheerleaders animaban sin parar, la banda ponía música al ambiente y nuestros estudiantes pudieron disfrutar de uno de los grandes acontecimientos de la vida escolar americana.
El partido estuvo emocionante hasta el final y, cuando sonó la última señal, ¡los Tigers habían ganado! La alegría se apoderó de todo el estadio y, de repente, toda la gente de las gradas saltó al campo para celebrarlo. Y, por supuesto, nuestros estudiantes no iban a quedarse atrás: ¡también saltaron al campo y celebraron la victoria junto a sus nuevos compañeros americanos!
Una auténtica noche de high school americana que difícilmente vamos a olvidar.







29 de Agosto
Hoy tocaba madrugar porque nos esperaba un día muy especial: ¡poníamos rumbo a Atlanta! Después de una primera semana descubriendo la vida americana desde dentro, nos reunimos todos para disfrutar de una jornada llena de animales, ciudad y experiencias que no podían faltar durante nuestra estancia en Georgia.
Nuestra primera parada fue el Georgia Aquarium, uno de los acuarios más impresionantes que hemos visitado. Allí recorrimos sus diferentes espacios y pudimos descubrir una enorme variedad de animales marinos: pingüinos, nutrias marinas, focas, belugas, tortugas, tiburones, mantarrayas y muchísimas especies de peces.
Pero, sin duda, uno de los momentos que más nos impresionó fue encontrarnos frente a los enormes tiburones ballena. Estos gigantes, considerados los peces más grandes del mundo, nadaban tranquilamente mientras nosotros los observábamos a través de los enormes cristales del acuario. También pudimos ver de cerca a las
simpáticas belugas y disfrutar de los distintos ecosistemas recreados en sus instalaciones.
Después de toda una mañana rodeados de animales, llegó la hora de reponer fuerzas. Recorrimos las calles de la ciudad buscando un restaurante para comer y disfrutar de un poquito del ambiente.
Con las pilas cargadas, continuamos nuestro recorrido y llegó el momento de subirnos a la enorme noria de Atlanta, SkyView Atlanta. Desde sus cabinas pudimos elevarnos más de 200 pies sobre el centro de la ciudad y disfrutar de unas vistas panorámicas espectaculares. A medida que subíamos, los edificios se iban haciendo cada vez más pequeños y Atlanta se extendía bajo nuestros pies. Por supuesto, no faltaron las fotos para inmortalizar el momento.
Nuestra última parada fue el Mercedes-Benz Stadium, el impresionante estadio de fútbol americano de Atlanta. Allí tuvimos una sorpresa muy especial: ¡encontrarnos con un pedacito de Málaga en pleno corazón de Georgia!
En uno de los accesos al estadio pudimos ver el mural “Málaga Loves Atlanta”, una enorme obra artística de más de 35 metros de longitud que representa el vínculo entre ambas ciudades. La presencia de Málaga en Atlanta no es casualidad: la conexión se debe, entre otras cosas, a la figura del malagueño Bernardo de Gálvez, militar y político que tuvo un papel destacado durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Encontrarnos con este homenaje a nuestra ciudad tan lejos de casa fue, sin duda, una sorpresa muy especial.
Después de un día tan completo, regresamos a casa cansados pero con la mochila llena de nuevas experiencias. Habíamos comenzado la semana descubriendo nuestros institutos y nuestras familias americanas y ahora también podíamos decir que habíamos descubierto un poquito de Atlanta.














30 de Agosto
Después de una semana tan intensa, llegó el domingo, un día perfecto para disfrutar de las host families y continuar viviendo como un auténtico miembro más de la familia.
Cada estudiante aprovechó la jornada de una manera diferente. Algunos se fueron de hiking a un parque natural y recorrieron senderos rodeados de naturaleza, lagos y cascadas. Otros acompañaron a sus familias en sus planes del fin de semana, visitando a familiares, haciendo algunas compras o simplemente disfrutando de un día tranquilo en casa.
También hubo tiempo para practicar deporte, salir a pasear con los perros, ayudar con los animales de granja o preparar alguna comida en familia. Otros aprovecharon para descansar viendo una película o una serie después de una semana de madrugones, clases y nuevas experiencias.
Y es precisamente en estos momentos cotidianos donde estamos descubriendo una de las partes más bonitas de este programa. No solo estamos visitando Estados Unidos, estamos viviendo durante unas semanas como una familia más: acompañamos a nuestros anfitriones a hacer la compra, paseamos a sus perros, conocemos a sus familiares, participamos en sus celebraciones, cocinamos juntos, practicamos deporte y compartimos conversaciones alrededor de la mesa.
Ha sido una primera semana llena de cambios, nervios, descubrimientos y muchísimas experiencias nuevas. Nuestros estudiantes ya empiezan a reconocer sus institutos, conocen a sus profesores, tienen nuevos amigos americanos y cada vez se sienten más cómodos con sus host families.
Una primera semana en la que hemos empezado a descubrir que la verdadera inmersión no está solo en las aulas, sino también en todas esas pequeñas experiencias que forman parte del día a día.
Y esto no ha hecho más que empezar.


























